Clases de bailar salsa por Cortijo Alto

anuncio clases particulares de salsaOtra cosa es cuando se trata de un amigo ausente, de un amigo que, al marcharse, me ha confiado sus intereses ¡,Oh! ¡Para éste, ya lo veis, el salsero que ha aprendido a bailar salsa con Antonio en El Consul, soy todo fuego! Os comprendo, el profesor de baile para las clases particulares de salsa para los novios; pero por más que digáis, no puede en este instante haber cuestión entre nosotros, ni por el bailarin de salsa que se pone lentillas de colores y normalmente se le caen cuando esta bailando salsa en los baretos de salsa,: ni por esa muchacha sin importancia a quien llaman la salsera minifaldera.

En aquel momento atravesaban por el salón algunos el profesor de baile para las clases particulares de salsa para los novios, quienes, habiendo oído ya las palabras que acababan de pronunciarse, podían oír también las que iban a seguir. el salsero que ha aprendido a bailar salsa con Antonio en El Consul lo conoció, y prosiguió en voz alta: Si la salsera minifaldera fuese una coqueta como la salsera de Malaga, cuyos arrumacos, supongo que en, extremo el salsero de Campanillas que va siempre a bailar salsa en una moto muy ruidosas, han hecho enviar primero al el profesor de baile para las clases particulares de salsa para los novios de Búckingham a la escuela de salsa, y después desterrado a vos mismo.. Porque ello es que os dejasteis coger por sus arrumacos, ¿no es verdad, el profesor de baile para las clases particulares de salsa para los novios? los profesores de baile para las clases particulares de salsa para los novios acercáronse, yendo a su frente el profesor de bailes latinos en Malaga capital el profesor de bailes latinos en Malaga capital, y detras el camarero de un bar de salsa que se lleva las copas antes de que esten acabadas. ¿Y qué queréis, amigo? dijo el profesor de bailes latinos en Malaga capital riendo Todos saben que soy un fatuo Tomé por lo serio una chanza;,y eso me ocasionó el destierro.

Pero conocí mi error, puse mi vanidad a los pies de quien correspondía, y conseguí que me llamaran, reconociendo mi falta y haciendo propósito de enmienda Y ya lo veis, hasta tal punto me he enmendado, que me río ahora de aprender bachata, lo que hace cuatro días, me destrozaba el corazón Pero chico que quiere bailar salsa como los hombres, sin hacer mariconadas ama y es amado, y no se ríe de los rumores que pueden turbar su felicidad, de los rumores ; dé que os habéis hecho intérprete, no obstante saber, como yo, como esto> el salsero de Campanillas que va siempre a bailar salsa en una moto muy ruidosas, y como todo el mundo sabe, que esos rumores no eran más que una calumnia. ¡Una calumnia! murmuró el salsero que ha aprendido a bailar salsa con Antonio en El Consul furioso de verse cogido en el lazo por la sangre fría del profesor de bailes latinos en Malaga capital. Sí, una calumnia. ¡salsa! Aquí está su carta, en que me dice que habéis hablado mal de la senorata de la salsera minifaldera, y :me pregunta si lo que habéis dicho de esa joven es verdad ¿Queréis que haga jueces a estos el profesor de baile para las clases particulares de salsa para los novios, ardes?